Breve catálogo de existencias difíciles de catalogar
Mateo De Urquiza
Borges decía que, en la medida en la que no lo abrimos, un libro, “literalmente, geométricamente, es un volumen, una cosa entre las cosas”. Visto así, un libro se parece más al texto que ese volumen encierra que a la relación que puede entablar con su lector. Pero, ¿qué ocurre con aquellos ejemplares que no se ajustan a este modo de comprender el libro? ¿Qué libros posibles escapan a esa configuración geométrica? ¿Qué libros son volúmenes, en efecto, pero resguardan más de lo que dicen?

Foto Ana Rodríguez Baños / Fundación Cazadores
El imaginario popular deja los libros en el fuero de los intelectuales, de las bibliotecas y de los archivos; a lo sumo, de las ferias. El teatro, la danza, la performance parecieran ocuparse de otros asuntos. Quizás por eso Breve catálogo de existencias difíciles de catalogar es tan singular: una lectura performática que piensa el libro pero no como tecnología de saber ni como aquello que el libro dice, sino como lugar, como cuerpo, como agencia. Libros-otros que se rehúsan a caber en un anaquel o que, cuando lo hacen, desbordan su estatuto y el de la biblioteca que los acoge hacia el acontecimiento.
Gabriela Halac esboza un artefacto literario y performático que contempla los afectos, los usos, las anatomías que esos libros son capaces de despertar. Acompañan esta lectura Martín Antuña en las visuales, Fran Argüello Pitt en el sonido e Imanol Arnolds en los instrumentos que mueven otros libros, unos libros imposibles, arquetípicos, eminentemente físicos. Libros que recuerdan al universo visual de William Kentridge, a las máquinas inútiles de Jean Tinguely. Me interesa entender la performance como un recital de lecturas: el sonido, el video, la activación de estos libros-artefacto no son sino una lectura pública a partir de sus gramáticas específicas concertadas en un libro-coro, o libro-coral, libro-arrecife. Un ecosistema que da lugar a la vida de un libro que sucede: un biblioma.
Breve catálogo de existencias difíciles de catalogar, así, le tiende una trampa a su propio género literario: el espectador no logra discernir si está en presencia, en efecto, de la lectura de un catálogo (en cuanto literatura de las categorías), de una experiencia editorial en vivo, de una performance, o de la creación de un libro que ya no es “un estuche de palabras”, sino una secuencia de espacios y de temporalidades, como propone Carrión. Así, la obra misma es difícil de catalogar. Estamos en presencia de un rebaño de lenguajes que conviven por gracia del libro en cuanto dispositivo que abre espacios. Un rebaño que huye de la tecnología de los catálogos. Rebaño nómade, indeterminado. Rebaño de lectores generosos, rebaño de afectos. Rebaño primitivo, silvestre, dicho en voz baja, como un secreto.
Es raro porque, de algún modo, siento que formo parte de Breve catálogo de existencias difíciles de catalogar. Cuando la urgencia a la que nos tienen acostumbrades las agendas asediaba la Documenta que conocí, Gabriela estaba cerrando este texto, aunque debiera decir “tesoro”. Yo había tenido la suerte de viajar a la editorial para hacer una residencia, con la vana esperanza de terminar mi tesis en el milagroso plazo de tres días (de esto hace dos años, y la tesis sigue en proceso de escritura). En la ya tradicional (por su frecuencia, no por su propuesta) Fiesta de la lectura que organiza el MALBA, Gabriela iba a abrir este proceso al público, y la contingencia me hizo acompañarla.
El amor por los libros, la bibliofilia o, incluso, la bibliomanía me trae problemas económicos y, por lo tanto, también profesionales. Quiero decir: problemas en mi constitución de “buen colega”.
Cada mes, cuando debo elegir qué hacer con lo poco que me sobra de mi magro salario docente, priorizo la compra de algún nuevo libro, dejando para el mes siguiente ir al teatro. Esto me trae problemas profesionales: suelo perderme las obras de mis colegas porque suelo dejarlas para “el mes que viene”. Pero ese mes que viene es una nueva oportunidad para un nuevo volumen en mi biblioteca.




